Bebes

"El libro del sentido común del cuidado de bebés y niños" del doctor Benjamin Spock, publicado en 1946, es uno de los libros más vendidos de todos los tiempos. Tuvo ventas globales de cerca de 50 millones de ejemplares.
El libro del doctor Benjamin Spock, cambió la forma de criar a los hijos
"El título del libro indicaba que si uno tenía un poco de sentido común los consejos serían compatibles con los propios instintos"
Su propia madre los crió con un estilo bastante duro.
"Uno de sus castigos era poner a los niños en un armario oscuro y simplemente dejarlos allí hasta que aprendieran la lección que estaba tratando de enseñarles.
"Dos de las hermanas de Spock recuerdan que una vez las metió en un armario, se olvidó de ellas y se fue a Nueva York por el día. Cuando regresó estaban locas de nervios.
El libro ponía en tela de juicio la ortodoxia en la crianza de principios del siglo XX, que indicaba que los bebés debían ser alimentados de acuerdo con una agenda muy apretada, y que darles demasiado afecto los convertiría en débiles y no los preparaba para el mundo.
En cambio, el Dr. Spock recomendaba un enfoque más flexible en la educación de los niños, y alentaba a los padres a que confiaran en sus propios instintos y en el sentido común.
'Instaba a los padres a no dejarse intimidar por la regla que imperaba entre los pediatras en ese momento de que nunca se debe alimentar a un bebé fuera de horario, ni un minuto antes, ni un minuto después', dijo Spock.
El mismo Spock declaró: «Estaba de acuerdo con la mayoría de los ideales y con la mitad de los métodos de mis padres». Su desacuerdo real era con teorías pediátricas tan tradicionales como las del conductista John B. Watson, que aconsejaba a los padres que trataran a los niños como a adultos jóvenes: «No los abraces ni les beses nunca, no dejes que se sienten en tus rodillas. Si debes hacerlo, bésalos una vez en la frente cuando les den las buenas noches»
ApAlgunos de sus consejos fueron desacreditados por médicos posteriormente. Por ejemplo, la idea de poner a los bebés a dormir boca abajo. Él decía que eso reducía el riesgo de que se asfixiaran con su propio vómito, pero en los años '90 esa posición se vinculó con el síndrome de muerte súbita infantil.
Sesenta y cinco años después, sin embargo, el libro de Spock aún se sigue imprimiendo y sigue influyendo en las generaciones de nuevos padres.

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